viernes, 26 de febrero de 2010

Mi mamá me regaño


Ayer por la mañana a mi mamá le dio curiosidad mi Blog, entonces se puso a leerlo, cuando terminó me dijo: "está muy bien, pero que es eso de sufrir".
Entonces yo le conteste: "¿Qué es lo que tiene de malo?
Ella hizo gestos, mostrando que la idea de la palabra sufrir no le parecía, me dijo que sufrir no dejaba nada bueno, entonces yo le conteste:

"Mamá con eso yo no quiero decir que sufrir sea bueno, sino que debemos de aprender a hacerlo de no quedarnos atascados en el, que debemos saber seguir adelante y gozar del aprendizaje y las experiencias que te deja el saber sufrir".

Fue hasta entonces cuando ella me entendió y estuvo de acuerdo con mi idea.


Por: Joana Leticia Martínez García

miércoles, 24 de febrero de 2010

En el taxi... Un viejo me dijo:

Bueno les cuento…

El lunes estábamos aburridísimos en la escuela, pues teníamos unas clases y otras no, entonces tuvimos una hora libre a las 5:00 p.m., y decidimos ir a la pista de hielo que esta en un centro comercial cerca de la escuela, entonces salimos de la escuela muy pesimistas diciendo que el día estaba bien aburrido, que los profesores luego no subían, que no traíamos dinero, y más.


Comenzamos a discutir de en que transporte nos íbamos a ir, total terminamos tomando un taxi, no en muy buenas condiciones…

Al subirnos el chofer comenzó a hacernos platica, de cómo estábamos, que a dónde íbamos, que si estábamos enojados, etc. El señor se percato del estado de ánimo en el que íbamos y nos comenzó a contar chistes, nos comenzamos a reír como locos, y entonces nos dijo algo que se me quedo grabado, el señor nos dijo:

“Ahí hijos ustedes que están jóvenes disfruten de la vida, no se preocupen demasiado, sólo sigan el camino correcto disfruten de lo que hacen, ustedes tienen la oportunidad que muchos de nosotros lo viejos y otras personas no pudieron tener, ustedes tienen grandes oportunidades, no nos defrauden”.


Por Joana Leticia Martínez García





viernes, 19 de febrero de 2010

La Verdadera Amistad


Hace tiempo al estar en mi casa, siendo como las 11:00 de la noche, recibí la llamada telefónica de un muy buen amigo mío... me dio mucho gusto su llamada y lo primero que me pregunto fue:

¿Cómo estas? (sin saber porqué lo dije), contesté :"solísimo".

Mi amigo que siempre se ha caracterizado por ser muy perceptivo, me contestó.

Esa respuesta quiere decir que te pasa algo... Quieres que platiquemos?

Le respondí que sí y me dijo, quieres que vaya a tu casa? y respondí que sí. Colgó el teléfono y en menos de quince minutos él ya estaba tocando a mi puerta...

Pasa, le dije. Quieres tomar algo? Me respondió, pues lo mismo que tú... Rápidamente nos encontrábamos platicando muy a gusto, él empezó con sus clásicas bromas para romper el hielo que me hicieron reír como no lo había hecho en varios días y luego pasamos a la parte seria de la plática, él con su cara de atento me dijo: “Andale, platícame qué te pasa”.

Yo empecé con mi principal preocupación que era el trabajo, le comenté que me sentía muy presionado por tanto trabajo que ya no aguantaba más.

El como siempre me dio el mejor de los consejos, el ánimo para seguir adelante y no mirar atrás, en general me hizo sentir muy bien.

Cuando terminé ese tema le dije, sabes que? Hay otras cosas que me preocupan... y me dijo sonriendo: “Pero mi amigo, para eso estoy aquí, dime todo lo que quieras”.

Total, hablé por horas y horas, de todo, de mi familia, de mi novia, de mis deudas, de todo y él atento siempre, me escuchó, se nos hizo de día yo estaba totalmente cansado sentimentalmente, me había hecho mucho bien su compañía y sobre todo que me escuchara y que me apoyara y me hiciera ver mis errores.

Me sentía muy a gusto y cuando él notó que yo ya me encontraba mejor, me dijo... bueno, pues me retiro tengo que ir a trabajar... Yo me sorprendí y le dije: “Pero porque no me habías dicho que tenias que ir a trabajar? Mira la hora que es, no dormiste nada, te quité tu tiempo toda la noche”.

El sonrió y me dijo, no hay problema para eso estamos los amigos.

Yo me sentía cada vez más feliz y orgulloso de tener un amigo así.

Lo acompañé a la puerta de mi casa... y cuando él caminaba hacia su automóvil le grité desde lejos... Oye amigo, y a todo esto... porqué llamaste anoche tan tarde?

El regresó y me dijo en voz baja: “Es que te quería dar una noticia”. Le pregunté: “Qué pasó?” y me dijo: “Fui al doctor y me dice que mis días están contados. Tengo un tumor cerebral, no se puede operar, y solo me queda esperar”.

Yo me quedé mudo... él me sonrió y me dijo: “Que tengas un buen día amigo”.

Se dio la vuelta y se fue.

Pasó un buen rato para cuando asimilé la situación y me pregunté una y otra vez, porqué cuando él me preguntó? ¿cómo estás? me olvidé de él y sólo hablé de mí ¿qué habrá pensado él de mis "problemas" cuándo el tenía el suyo?.

Y ni siquiera me lo había dicho.

Porqué yo no pregunté ¿Cómo tuvo la fuerza de sonreírme, de darme ánimos, de decirme todo lo que me dijo, estando él en esa situación? Esto es increíble.

Desde entonces mi vida ha cambiado, suelo ser más crítico con mis problemas y suelo disfrutar más de las cosas buenas de la vida, ahora aprovecho mas el tiempo con la gente que quiero.

Por ejemplo él... todavía vive y procuro disfrutar más el tiempo que convivimos y platicamos, sigue disfrutando de sus chistes, de su locura, de su seriedad, de su sabiduría, de su temple, de mi amigo.

"Los verdaderos amigos son como la sangre acude a la herida sin necesidad de llamarlos". "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos".


Más información en http://www.tubreveespacio.com/poemas-de-amistad.htm

miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Aprender a vivir?


¿Qué cómo aprendí a vivir, y cuándo aprendí a querer?

¿Qué cómo aprendí a sufrir? ¿Cuándo? ¿Cómo?....no lo sé.


Aprendí a mirar las estrellas, alumbrando los sueños con ellas. A mirar los colores del viento y a sentir el sabor del silencio.


Aprendí a encender ilusiones y a escuchar hablar los corazones, con palabras calladas, con matices de mil sensaciones.


Cuando un día, el dolor tomó mi mano, conocí de frente a la tristeza, la pena y el llanto se marcharon, al sentir el amor y su grandeza.


La soledad, querida compañera, la que con tanto miedo rechazaba, me mostró la paz y la armonía de los momentos que con ella estaba.
Comprendí, el sentido de la vida, viviendo el amor y la desdicha, sintiendo la alegría y la tristeza, conociendo lo breve de la vida.


Aprendí el valor de la paciencia, a calmar los vientos de mi ira, a llenar con mares de esperanza las zonas más oscuras de mi vida.


Es así, que aprendí a vivir.



Más opciones en: http://www.poemas-del-alma.com/amistad.htm